Colocarse implantes dentales con poco hueso es posible si se planifica bien

Cuando hay poco soporte óseo, es posible colocar material de injerto en la zona donde falta volumen óseo para dar soporte al implante.

Puede ser que hayan pasado años desde la pérdida del diente, porque se llevaba una prótesis removible que fue acelerando la reabsorción, o simplemente porque la zona siempre tuvo poco volumen óseo.

Lo primero que hay que saber es que tener poco hueso no significa que el implante sea imposible. Lo que cambia es el tiempo y los cuidados.

Qué pasa si no tienes suficiente hueso para un implante dental

Cuando se pierde un diente, el hueso que lo sostenía empieza a reabsorberse de forma progresiva porque ya no recibe la estimulación mecánica de la masticación. Cuanto más tiempo pasa sin un implante que ocupe ese espacio y transmita fuerzas al hueso, más volumen se pierde.

Eso no es irreversible en la mayoría de los casos, pero sí condiciona el tratamiento. Un implante convencional necesita un mínimo de hueso en altura y anchura para quedar estable desde el primer momento. 

Si ese volumen no es suficiente, hay que recuperarlo antes de colocar el implante, o usar técnicas que permitan anclarse con el hueso disponible sin necesitar regeneración previa.

El grado de pérdida ósea determina qué camino tiene más sentido. No es lo mismo una pérdida leve en anchura que una atrofia severa de toda una arcada. El diagnóstico con TAC 3D es imprescindible; permite ver el hueso en tres dimensiones, medir con exactitud su altura, anchura y densidad, y planificar la solución más adecuada para cada caso concreto.

Opciones para colocar implantes dentales con poco hueso

No existe una sola solución. Las técnicas disponibles van desde procedimientos relativamente sencillos hasta abordajes más complejos reservados para casos de atrofia severa. El especialista decide cuál aplica según lo que muestra el TAC.

Regeneración ósea guiada

Es el procedimiento más habitual cuando hay un déficit moderado de hueso. Consiste en colocar material de injerto en la zona donde falta volumen óseo, junto con una membrana que actúa como barrera para guiar la formación del nuevo hueso e impedir que otros tejidos invadan el espacio.

El material de injerto puede ser de origen biológico, como el Bio-Oss, que es un sustituto óseo derivado de hueso bovino ampliamente utilizado en implantología, o hueso autólogo (autoinjerto), que se obtiene del propio paciente. En algunos casos se combinan los dos.

La regeneración puede hacerse en la misma sesión que la colocación del implante, si hay hueso suficiente para que el implante quede estable, o en una sesión previa, esperando después un período de maduración antes de colocar el implante. Cuál de las dos opciones es la adecuada depende de cuánto hueso hay y de la estabilidad que se puede conseguir.

Elevación de seno maxilar

Esta técnica es específica para la zona posterior del maxilar superior, donde el seno paranasal ocupa el espacio que antes tenía hueso. Cuando la altura ósea en esa zona es insuficiente para un implante de longitud estándar, se crea volumen elevando la membrana del seno y colocando material de injerto en ese espacio.

Hay dos variantes: 

  • Técnica abierta, que se hace cuando el déficit es importante y permite trabajar con mayor precisión.
  • Técnica cerrada o crestal, que se realiza a través del mismo orificio de inserción del implante y es menos invasiva, pero aplicable solo cuando la pérdida de altura no es muy severa.

El tiempo de espera tras la elevación de seno antes de poder colocar el implante depende del volumen de hueso regenerado. En técnicas cerradas con poca pérdida de altura, a veces es posible colocar el implante en la misma sesión.

Implantes cortos

Cuando la altura ósea es limitada, pero la anchura es adecuada, una alternativa a la regeneración es utilizar implantes de menor longitud, habitualmente menos de 8,5 mm. Permiten evitar estructuras anatómicas críticas como el nervio dentario inferior en la mandíbula o el seno maxilar en el maxilar superior, sin necesidad de cirugía de regeneración previa.

Los implantes cortos han ganado mucha credibilidad en los últimos años. La evidencia clínica acumulada muestra tasas de éxito comparables a los implantes de longitud estándar cuando están bien indicados y planificados.

Implantes inclinados

Otra estrategia para aprovechar el hueso disponible sin necesitar grandes regeneraciones es inclinar los implantes estratégicamente. Es el principio que subyace a técnicas como el All-on-4 o el All-on-6, donde dos de los implantes posteriores se colocan con una inclinación de hasta 30-45 grados, lo que permite anclarse en zonas con más hueso y dar soporte a una prótesis completa de arcada.

Esta inclinación, cuando está bien planificada, permite rehabilitar bocas con pérdidas óseas considerables sin necesidad de grandes injertos, y con frecuencia posibilita la carga inmediata.

Implantes cigomáticos

Son la alternativa para los casos de atrofia maxilar severa en los que prácticamente no hay hueso alveolar en el maxilar superior. En lugar de anclarse en ese hueso, los implantes cigomáticos se fijan en el hueso del pómulo (el cigoma), que es estructuralmente sólido independientemente de lo que haya ocurrido con el hueso del maxilar.

Son implantes de mayor longitud, entre 30 y 55 mm, y su colocación requiere mayor especialización quirúrgica. Están indicados en casos muy concretos de atrofia severa donde otras técnicas no son viables o implicarían cirugías de regeneración muy extensas

En nuestra clínica se ofrecen como opción para estos casos, aunque no es el tipo de tratamiento que se busca para la mayoría de los pacientes.

Colocar un implante dental consta de varios pasos cuando hay poco hueso.

Cómo es el proceso de colocación cuando hay poco hueso

El proceso varía según la técnica que requiera el caso, pero siempre sigue la misma lógica: primero resolver el déficit óseo si es necesario, luego colocar el implante y, finalmente, rehabilitar con la corona o prótesis definitiva.

1.° Diagnóstico y planificación

Todo empieza con un TAC 3D que permite ver el hueso en tres dimensiones: cuánto hay, dónde falta y qué técnica tiene más sentido. Sin esa información no es posible planificar nada con rigor. En esta fase también se decide si la regeneración y la colocación del implante se pueden hacer en la misma sesión o si hay que hacerlas por separado.

2.° Fase de regeneración ósea (si es necesaria)

Cuando el déficit de hueso requiere una cirugía de regeneración previa, esta se hace en primer lugar. Se coloca el material de injerto y la membrana de protección, y se cierra la zona para que el hueso madure sin interferencias.

El tiempo de espera antes de colocar el implante depende del volumen que haya que regenerar. En casos de regeneración moderada, puede ser de tres a cuatro meses. En elevaciones de seno más extensas, puede llegar a seis o más. 

Durante ese periodo se hacen controles para verificar que la maduración está evolucionando correctamente.

En los casos en que hay suficiente hueso para que el implante quede estable desde el primer momento, regeneración e implante se pueden hacer en la misma sesión, lo que reduce significativamente el número de intervenciones y los tiempos totales de tratamiento.

3.° Colocación del implante

Una vez que hay hueso suficiente, el implante se coloca con anestesia local siguiendo el mismo protocolo que en un caso convencional. Cuando el caso lo permite, se puede utilizar cirugía guiada para maximizar la precisión de la colocación, algo especialmente importante cuando se trabaja en zonas con hueso justo.

Si el implante alcanza una estabilidad primaria suficiente, puede valorarse la carga inmediata: colocar una prótesis provisional fija el mismo día o en las primeras 24 horas

En casos con regeneración previa, lo habitual es esperar al periodo de osteointegración antes de cargar el implante.

4.° Osteointegración y corona definitiva

El implante necesita tiempo para fusionarse con el nuevo hueso. Este proceso puede ser algo más largo que en un caso con hueso abundante, porque el hueso regenerado, aunque funcional, tarda algo más en madurar completamente. El especialista hace controles periódicos para confirmar que la integración está yendo bien.

Cuando el implante está estable, se coloca el conector y la corona o prótesis definitiva. A partir de ahí, el seguimiento es el mismo que en cualquier implante: revisiones periódicas e higiene adecuada para mantener el resultado a largo plazo.

¿Cuánto cuesta un implante con poco hueso?

El coste varía significativamente según la técnica que el caso requiera. Un implante con regeneración ósea incluida tiene un precio diferente a uno sin regeneración, y una elevación de seno es un procedimiento adicional que se suma al coste del implante.

Como orientación para España en 2025:

El implante unitario estándar, sin procedimientos adicionales, se sitúa entre 1.200 € y 2.500 €. Cuando se necesita regeneración ósea, el material de injerto puede añadir entre 350 € y 1.500 € según el volumen necesario. Una elevación de seno maxilar parte desde los 900 € aproximadamente y puede superar esa cifra si es extensa.

Para rehabilitaciones completas de arcada con técnica All-on-4, que con frecuencia se aplica precisamente en casos de pérdida ósea avanzada, el rango estimado es de 8.000 € a 14.000 € por arcada.

El presupuesto definitivo no se puede dar sin ver el TAC

Cuidados y recuperación cuando hay regeneración ósea

El proceso de recuperación cuando el tratamiento incluye regeneración ósea o elevación de seno es algo más exigente que en un implante convencional, aunque no tiene que ser especialmente complicado si se siguen bien las indicaciones.

Los primeros días. Es normal que haya más inflamación que en una cirugía de implante sin regeneración. En casos de elevación de seno, puede aparecer algo de sangrado nasal leve las primeras horas, que generalmente cede solo. Se recomienda evitar sonarse la nariz con fuerza los primeros días para no comprometer la zona. Dieta blanda y frío local son las medidas habituales.

Durante el periodo de maduración ósea. Cuando la regeneración se hace en una sesión previa a la colocación del implante, hay que esperar varios meses para que el hueso madure. Durante ese tiempo no hay restricciones especiales, pero sí se hacen controles periódicos para verificar que la regeneración está evolucionando bien.

Higiene. La misma que en cualquier implante: cepillo, hilo dental específico y colutorio. Una higiene correcta es especialmente importante cuando ha habido regeneración, porque la salud de la encía y el hueso periimplantario es lo que protege el resultado a largo plazo.

Si en algún momento notas signos que no parecen normales, como dolor que aumenta en lugar de disminuir, inflamación que no cede o movilidad en la zona, es importante consultarlo sin esperar

Si te han dicho que tienes poco hueso, el siguiente paso es una valoración

Que otro especialista te haya dicho que no tienes hueso suficiente no es necesariamente la última palabra. Las técnicas disponibles hoy en implantología permiten resolver situaciones que hace años no eran posibles.

Lo que sí requiere es una planificación cuidadosa, un diagnóstico preciso y un especialista que conozca bien estas técnicas y te explique con claridad qué opciones tienen sentido en tu caso concreto.

En nuestra clínica en Donostia – San Sebastián, la primera visita incluye una valoración sin coste. Te explicamos qué hay, qué opciones tienes y qué implica cada una, para que puedas decidir con seguridad y sin prisas.

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